ARTÍCULO DE ANDRÉS BALLESTER. “JUAN CERDÁN. IN MEMORIAN”
Querido hermano y amigo Juan:
Cuanto dolor, que injusto, te has ido hoy lunes privándonos a tantos y tantos de tu cariño, de tu trabajo, de tus consejos, de tu risa y de tu bondad… Podría seguir pero creo que es suficiente, tú sabes perfectamente los deferentes sentimientos que nos producías y como inteligente que siempre has sido, sabías medir las alabanzas en función de quien las recibías.
He empezado a juntar palabras en esta carta sin saber si podré describir lo que ha sido tu persona y sin saber si tendré tinta y papel suficiente para decir todo lo que tendría que decir de ti, pero si sé y eso me duele y nos duele en el alma que tú ya no la podrás leer, que duro, que difícil, estoy seguro de que a ti no te hubiera gustado causar tanto dolor.
Te has ido, y hemos perdido todos, tu familia, tus amigos, tus empresas, la Cámara de Comercio, tu querida Orihuela, Elche, Alicante, Valencia y por ende España.
Hombres como tú no nacen todos los días, ni padres como tú tampoco, ni esposos como tú, ni empresarios como tú ni ciudadanos como tú, y mucho menos amigos y hermanos como tú.
El destino ha querido que tu vida haya sido corta, pero hubiera dado igual que hubieses vivido más, siempre habría sido corta para los que te conocemos y hemos tenido la suerte de vivir a tu lado, de compartir momentos y situaciones, alegrías y penas, risas y lágrimas, inquietudes y deseos, nunca, nunca hubiéramos tenido suficiente tiempo para estar a tu lado, trabajando o descansando, viviendo en definitiva.
Hoy Juan se pasan por mi mente multitud de momentos, como si fueran cortos de película, imágenes que te llenaron de felicidad, de responsabilidad, de amor, de entrega hacia los demás, etc, etc.
Hoy Juan son tantos los sentimientos y las sensaciones que me vienen a la cabeza, que mi torpe pluma no es capaz ni tan siquiera de escribir, y mucho menos de reflejarlos en toda su magnitud.
Hoy Juan sólo quiero recordarte, y como yo tantos y tantos amigos y conocidos, a mi lado, siempre a mi lado, sonriendo, siendo cómplice con la mirada y con el gesto ante tantas situaciones vividas, quiero recordarte en el consejo siempre leal y prudente, en tu saber estar, en tu bondad, en tu bonomía, en tu calidez personal tan atractiva para los que te acababan de conocer y los que ya te conocían, en tu discurso crítico y en tu trabajo siempre útil y práctico.
Hoy Juan quiero y queremos recordarte en tu amor hacia tu familia, en tu celo y pasión por los tuyos, en tu cariño desparramado hacia tu mujer Concha y tus hijas Conchitina y Fátima, en tu proteger sabio hacia todos y cada uno de los miembros de tu familia.
Hoy Juan “hermano”, todos a los que tú quisiste y todos los que queremos sólo deseamos el poder vivir el resto de nuestras vidas sintiendo que ya nadie nos va a quitar la herencia de tu sonrisa y la felicidad de haberte disfrutado, eso sí, poco pero pudiendo presumir de haber vivido y convivido con un hombre excepcional que sido una buena persona y ejemplo para todos.
Hoy Orihuela pierde como todos perdemos, intentaremos que en honor a tu memoria y a tu familia, tu vida, tu ejemplo, tu trabajo y tus deseos sirvan para las nuevas generaciones, y que tu memoria sea vida, pauta y luz para lo que tanto has hecho en estos pocos años.
Juan, ya me despido de ti, estoy seguro que nos veremos allá donde estés, sólo te pido que cuando te llame me respondas, tú ya sabes lo importante que es para mí tu consejo y también conoces cuales son mis preocupaciones, yo también sé de las tuyas, y estoy seguro de que siempre me vas a ayudar a resolverlas como hasta ahora, tus amigos y yo procuraremos ocuparnos de las tuyas.
Un abrazo eterno.
Andrés Ballester Costa.
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