El dictador sigue vivo y chupando la sangre del pueblo.
Así es también como se puede escribir la historia en retrospectiva: en la película chilena “El Conde”, Augusto Pinochet, que dirigió el país durante casi dos décadas, no está muerto ni disfruta especialmente de la vida. El dictador es un no-muerto, un vampiro, que le arranca el corazón a un pueblo para poder beberle batidos, […]
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