Apaguen la tele y enciendan la mente

Apaguen la tele y enciendan la mente

Ciudadanos Orihuela quiere que la Conselleria de Educación del Sr. Marzà cumpla con su obligación y construya los centros educativos que su Administración tiene que construir, que amplíe los existentes que tiene que ampliar, y que mantenga y renueve los que tenga que mantener y renovar. Los oriolanos, como valencianos que somos, pagamos nuestros impuestos, y parte de ellos financian la Generalitat Valenciana, y con ella, la obligación que tiene por ley el gobierno valenciano de construir y mantener centros educativos. Si el gobierno valenciano ahora pretende que sea el Ayuntamiento de Orihuela el que se encargue de redactar o encargar los proyectos de obra que han de realizarse y que para ellos empleemos recursos municipales, bien dinero pagando a profesionales externos, bien utilizando los medios de que disponemos en el ayuntamiento, los oriolanos, como el resto de los valencianos, estaremos abonando impuestos a nuestro consistorio y este, en parte, se los tendrá que gastar en algo que ya hemos pagado al gobierno valenciano. Es así de simple.

Añádanle que en caso de un sobrecoste en las obras, por imprevistos que surjan en su realización, será el ayuntamiento igualmente el que pague la diferencia. Nunca el gobierno valenciano. Sin embargo, en Orihuela tenemos memoria y aún estamos esperando, recuerden, aquella diferencia que la Generalitat Valenciana nos birló con el famoso plan Confianza en el proyecto del Centro de Salud de El Rabaloche, que de tres millones consignados y comprometidos en su día se han quedado en menos de 1,7 millones. Del resto, los oriolanos, ni el aroma …

Por eso la semana pasada venía a Pleno la votación de pedir la delegación a Valencia para que Orihuela pueda asumir esta competencia autonómica de ejecutar esas obras, haciéndose cargo, eso sí, de proyectos y trámites técnicos y de contratación que no deberíamos realizar nosotros, sino la Conselleria. Esa delegación, en concreto, que nos planteaban era la de las obras concretas del IES Tháder, cuya comunidad educativa tanto y con tanta razón se ha movilizado por unas instalaciones dignas. 

Pero la dignidad de su instituto no requiere que el resto de los oriolanos paguemos dos veces porque la Conselleria declare que constata una “insuficiencia de los medios técnicos y humanos disponibles, a corto y medio plazo, por la Administración de la Generalitat, situación que impide asegurar el desarrollo y actualización de las mencionadas infraestructuras en las condiciones que exige la prestación de un servicio público fundamental como es el del derecho a la educación”. Esto es lo que la propia Generalitat dice en el decreto-ley 5/2017 que le pasa: que no tiene ni dinero ni recursos humanos para cumplir su obligación. Y entonces continúan con el discurso de la infrafinanciación y lo mal que nos trata Madrid y tal.

Pero en el pleno de la semana pasada lo dejamos bien claro. No votamos que no, porque no podemos estar en contra de que se amplíe de una vez el IES Tháder. Ese centro y todos los que precisen ser adecuados o construidos. Pero ni entendemos ni aceptamos este chantaje de la Generalitat de tener que asumir parte del trabajo porque ellos no pueden llevarlo a término, pagarlo y encima asumir posibles sobrecostes de una infraestructura que es y será de titularidad autonómica. Y repito: porque ya hemos pagado por ello. Nos abstuvimos porque no podemos ser cómplices de una manipulación y una gran falacia.

Si de dinero hablamos, que es con lo que se financian las cosas, porque lo demás son ilusiones o milagros, la Generalitat tenía perfectamente dónde mirar para buscarlo, porque el día antes de que en Orihuela debatiéramos sobre la delegación concreta respecto del IES Tháder la Generalitat Valenciana ponía en marcha, de nuevo, la televisión autonómica valenciana, con nada menos que 55 millones de euros aportados a la misma desde los presupuestos públicos, solo para 2018. En pocas palabras, que no hay dinero para los proyectos y trámites de contratación de las necesidades en los centros educativos valencianos, pero sí lo hay para poner en marcha el nuevo canal À Punt para mayor gloria y bombo de un gobierno que se enfrenta en un año a elecciones, ¿lo pillan? Es bien simple: colegios y educación no, televisión y propaganda sí, porque es obvio que los valencianos hemos pasado un auténtico calvario tras 1.608 días nada menos sin televisión autonómica. Lo que hemos padecido no tiene nombre y, gracias a dios, a Ximo y a Oltra, ya hemos salido de ese infierno que es no tener una tele de gobierno, en esta ocasión, valenciana. Y lo de los colegios, la dignidad de la educación de nuestros alumnos y profesores y tal, pues eso: Edificant.

Con 55 millones la Generalitat podría perfectamente haber pagado todos y cada uno de los proyectos a realizar por obras de construcción, ampliación o renovación de todos y cada uno de los centros educativos que lo necesitan en la Comunidad Valenciana. Podría perfectamente haber reforzado su estructura a los efectos de sacar adelante todas esas licitaciones de obras, y podría así haber dedicado los 700 millones restantes que dicen aplicarán a las obras precisamente a eso: a iniciarlas. Podrían haberlo hecho porque esos 55 millones dan para eso y para más. 

Pero la prioridad no era la educación de los valencianos, de los oriolanos, de los alumnos y profesores del IES Tháder. La prioridad era poner en marcha una nueva televisión autonómica en valenciano al servicio del gobierno de PSPV-PSOE y Compromís. Esa es la prioridad: ellos, y no las personas.

En el pleno oriolano la portavoz socialista nos habló de “municipalismo”, por ese supuesto deseo que teníamos los vecinos de cada ciudad y  pueblo valenciano de participar en la construcción de los colegios que tiene que construir la Generalitat. No recuerdo haber visto las manifestaciones reclamando ese tipo de participación, la verdad. Compromís no nos dijo nada, porque no tienen concejales en Orihuela, pero hace apenas unos meses, cuando se polemizaba sobre la adhesión al plan por nuestro ayuntamiento, sus representantes en Orihuela anunciaban ufanos que no pasaba nada si el gobierno local no movía pieza, porque la Conselleria, en cualquier caso, “licitaría el nuevo aulario del IES Tháder en marzo de 2018”. Decían que lo habían negociado ellos en Valencia … Estamos en mayo y siguen mirando al cielo a ver si cae algo.

Podían, simplemente, haber apagado la tele y encendido la mente.

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